Prepárate para la temporada senderista

 

Una vez que los rigores del verano y el calor se van retirando, los clubes de senderismo comienzan a hacer públicos sus calendarios de rutas para este último tramo del año. Septiembre ofrece ya algunas posibilidades muy sugerentes para desentumecer las piernas y volver al camino.

Mucha gente me pregunta dónde puede informarse sobre las diferentes rutas que se organizan en Extremadura. Lo mejor es seguir a aquellos clubes que nos interesen (web, redes, correo…) y estar al tanto de cada una de sus propuestas, la mayoría son abiertas.

Yo además os recomiendo este blog de mi amiga María José Pacios, que recoge cada fin de semana buena parte de las rutas que se organizan en Extremadura:   Blog Senderos Cáceres

¿CÓMO ME PREPARO?

Aunque a estas alturas muchos de vosotros/as ya tenéis claro, además de experiencia, qué me pongo o qué debo llevar cuando voy de ruta, no está mal que recordemos algunos consejos para evitar lesiones o molestias que nos afeen el paseo.

POR LOS PIES

Sí, es necesario empezar por los pies. En senderismo son nuestro principal motor, pies y piernas serán los que más trabajen; para ello yo recomiendo siempre buscar un buen calzado que nos asegure un buen agarre, una necesaria transpiración y la comodidad imprescindible para no quejarnos de nuestros pies. Siempre dicen que lo barato es caro, afortunadamente hay marcas que combinan la relación calidad-precio y que nos ofrecen unas prestaciones adecuadas a nuestras exigencias. Marcas como Boreal, Chiruca, +8000, IZAS, Trango World o ALTUS (todas españolas) ofrecen una variada gama para cada persona.

Es importante que seleccionemos el calzado adecuado a la actividad que queremos hacer: no es lo mismo una bota de alta montaña que una de senderismo, ni es lo mismo una bota impermeable para el invierno, realizada con materiales como Gore-Tex, por ejemplo, que aquellas más transpirables, más adecuadas para climas menos fríos o para estaciones como primavera.

Yo siempre aconsejo acudir a nuestra tienda especializada de confianza de ropa de senderismo y dejarnos asesorar por quien sabe.

En senderismo, por ejemplo, es aconsejable comprar botas siempre un número de pie más alto que el que usamos habitualmente, para evitar que el calzado nos haga daño en los dedos en los descensos (yo calzo un número 41 de pie y compro botas del 42), pero como digo, mejor que te asesoren.

No olvides que hay calzado rígido, semirrígido y blando, aunque cada uno tiene su función, es mejor que lo adaptes a tu pie, que nadie mejor que tú conoce; hay gente que no aguanta las botas rígidas para caminar y prefiere algo más moldeable.

Si el calzado es esencial, no menos lo es el calcetín. Busca calcetines de compresión que se ajusten a tu pie y que sean cómodos (yo personalmente considero una locura ponerse dos calcetines como hace mucha gente) y si haces rutas largas (20 kms en adelante) procura llevar otro par en la mochila y cambiártelos a mitad de la ruta, te dejará los pies nuevos.

Yo, además, me hidrato los pies antes de comenzar la ruta, crema hidratante o vaselina funcionan muy bien.

Y, ¡ojo!, si durante la ruta tienes alguna molestia, algún roce o se te ha doblado el calcetín, ¡párate de inmediato!, es mejor que pierdas unos minutos en corregirlo que ese roce se convierta en herida y no tenga solución, porque irás incómodo y puedes retrasar la marcha.

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LA ROPA, POR CAPAS, COMO LA CEBOLLA

Si el calzado es importante la ropa no lo es menos. Parece que salir al campo implica pasar frío. Nada de eso. Recuerda que el senderismo es una actividad física que requiere un esfuerzo y, por tanto, genera calor.

¿Qué quiero decir con esto? No te cargues de ropa y si lo haces, porque eres friolero/a, hazlo por capas. Más vale que lleves varias prendas ligeras de las que te puedas ir desprendiendo a medida que entras en calor, que una prensa gruesa que no te puedas quitar y una vez en camino te dé ‘excesivo calor’.

Como en todo hay modas. Hay gente que se pone una camiseta térmica y un cortaviento y va en la gloria, hay gente (seguro que pones cara a alguien) que va en manga corta, aunque sea invierno; y están los que se cubren de pies a cabeza y no se quitan nada en toda la ruta (gorro de lana, guantes, bufanda o braga…); quiero decir con esto que ‘cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas’, vamos que tú sabes si eres de mucha o poca ropa. Insisto, mejor varias prendas ligeras que dos muy gordas.

Y decía que en el mundo del deporte la moda de las marcas se ha impuesto, el diseño ya es una característica más de la ropa; además de su tejido o su comodidad. Nadie niega que ya la ropa de senderismo, además de estética, está pensada para realizar este deporte con comodidad y que ofrecen extras que antes no eran habituales (transpiración, impermebeabilidad, ropa transformable, escaso peso, elasticidad…)

Cualquiera de las marcas que os he puesto arriba es un buen ejemplo de lo que os vengo comentando, si leéis sus características, comprobaréis que todas ofrecen infinidad de avances técnicos.

Pero tampoco os obsesionéis con ello, hay gente que prefiere seguir yendo en vaqueros o con un pantalón de lana, o una malla de toda la vida, y tan ricamente. Aunque en la mayoría de los casos todos nos volvemos muy ‘técnicos’ y las marcas imponen su moda y su ropa. Tú decides en todo caso.

No obstante, te hago una pregunta, si eres un habitual del senderismo ¿cuántas camisetas técnicas tienes en tu armario? ¿y cuántas que no te pones? Acumulamos ropa de cada uno de los eventos a los que vamos y, al final, nos ponemos dos o tres.

Y LA MOCHILA, ESA GRAN DESCONOCIDA

Compañera imprescindible de camino. La mochila es necesaria para poder cargar durante la ruta con lo imprescindible. Y lo principal es siempre el agua. Un litro o litro y medio por persona. Es importante hidratarse. De hecho, es conveniente beber agua con frecuencia, aunque no tengamos sensación de sed. Elige si prefieres botella o cantimplora interior (camelbak) pero no olvides llevar agua. Hay quien prefiere llevar alguna bebida energética, pero suelen tener un alto contenido en azúcar.

No está de más que eches algo de fruta de temporada, frutos secos o alguna barrita energética en su defecto.

Comer ligero en la ruta, que no tengamos digestiones pesadas y mejor hacerlo en pequeñas dosis que hacerlo de una vez y en mayor cantidad.

Yo, además, siempre llevo en la mochila tiritas, esparadrapo, algún analgésico y antiinflamatorio. Algo de crema para el sol.

Si es otoño o invierno y dudas sin echar un gorro para la lluvia y un poncho, échalo. En el campo mojarte por la lluvia es quedarte frío.

Lleva un par de calcetines de repuesto, por si acaso. Por si la ruta es larga, te mojas al cruzar un río o un arroyo… nunca molestan.

Yo suelo llevar otra mochila que dejo en el autobús o el coche para cambiarme cuando llego: calzado, ropa seca, calcetines. Te quedas como nuevo.

CONECTADOS

 

Los móviles nos facilitan la vida, es verdad, también nos la complican. Pero en senderismo son muy prácticos. Primero porque te permiten estar conectado en caso de accidente o pérdida, hay aplicaciones como Alpify (ahora se llama safe365) que te conectan con el 112 aunque no tengas cobertura y que te geolocalizan la llamada, es decir, nos sitúan en un mapa con toda precisión, es muy práctico.

Programas como Wikiloc, te ayudan en la ruta para seguir el recorrido, y Google Maps te enseña otros caminos, en caso de que encontremos algún obstáculo insalvable.

Y luego hay apps que son un divertimento. Las que te dicen el nombre de los montes o montañas (puntos geodésicos), el nombre de los árboles (arbolapp), de las plantas (PlantNet); y es práctico tener alguna sobre el tiempo y consultarla antes.

Eso sí, acuérdate de cargar el teléfono el día antes o llevar una batería externa.

Y ahora, a disfrutar del camino, que otoño e invierno son las mejores estaciones para senderismo.

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Ruta Caminos tradicionales del Alto Aravalle. Ávila

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Extremadura hace frontera con Castilla León o lo que es lo mismo, la provincia de Cáceres hace frontera con la de Ávila; donde termina el Valle del Jerte, en el Puerto de Tornavacas, comienza la Comarca del Aravalle, un descubrimiento. Dentro del  Parque Regional de la Sierra de Gredos, la Comarca del Aravalle es una zona de altísimo valor natural que aún no ha sido invadida por el gran público, que mantiene así su sabor rural y la calma que pocos lugares pueden ofrecer. La comarca del Aravalle, o Alto Aravalle, recibe el nombre del río que la cruza pero no intentéis buscar mucha información porque no la encontraréis; sorprende que las webs de turismo, diputación de Ávila y Junta de Castilla y León, no incluyan ninguna información sobre ella. Una de las características más especiales de este valle es que se encuentra situado a 1.100 m de altitud y esto le confiere unas peculiaridades propias. Conserva sus pueblos casi intactos y aquí es donde radica lo especial de este ruta: paisajes propios de Gredos y pueblecitos con encanto. En esta ocasión lo organizaba el club extremeño GR-100 Y fue una jornada fantástica.

La ruta de los caminos tradicionales del Aravalle es circular y pasa por todos los pueblos de esta recoleta y bella comarca que atraviesa el río Aravalle. Tiene una longitud de unos 16 km y un desnivel prácticamente nulo, con lo que completarla tranquilamente pueden ser unas 4 horas y media.
Su recorrido discurre por caminos tradicionales y cañadas y a su vera se extienden los campos que normalmente acogen al ganado en sus pastos. Está señalizada como PR-AV 51

Os dejo el track para GPS

Nosotros arrancamos en la pequeña población de Puerto Castilla, en las inmediaciones del puerto de Tornavacas. En su término municipal, en la sierra, se encuentra la laguna del Barco o de Galín Gómez.

Enseguida salimos del pueblo por el norte siguiendo la señalización de la ruta rodeados de abundante vegetación.

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La ruta está bien marcada, se trata de un pequeño recorrido, PR, homologado, cómodo y con abundante sombra. Si lo hacéis en otoño invierno es posible que encontréis nieve.

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Enseguida cruzamos el cauce del río Aravalle. Hay que vigilar la época del año en que hacemos la ruta porque podemos tener dificultades para cruzarlo.

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A continuación nos adentramos en el castañar de la Perigalla, una zona de magníficas arboledas con grandes robledales, pinos y castaños.

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Es flora de sierra, típica de zonas húmedas casi perennes todo el año.

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El entorno, muy rural, deja entrever que está poco explotado como comentaba al inicio del post.

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Robles, pinares…

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…y hermosos castaños de porte señorial con centenares de años a la espalda.

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En el paraje de Prados de los Conejos nos encontramos con varios castaños centenarios

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Apenas a dos kilómetros entramos en el segundo pueblo: Santiago de Aravalle donde destaca la torre de su iglesia parroquial declarada en 1981 Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento.

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Pequeñas localidades con las calles contadas donde viven apenas unas decenas de vecinos pero que conservan un encanto especial; seguimos camino.

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Como contaba es un paraje llano, una meseta que casi podría ser un altiplano; mires donde mires te rodean montañas; este prado en medio de la cadena montañosa del Sistema Central es una delicia.

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Dejas los bosques de robles y pinos y te encuentras rodeado  de castaños por caminos amplios y muy cómodos.

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Cerca de la Garganta de Solanas la vegetación de ribera rodea el camino, es un paisaje que cambia continuamente.

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A nuestra izquierda la sierra de la Serenita y, justo detrás, aunque ahora no la veamos está la sierra de Candelario.

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Al otro lado, el Gredos más salvaje, el más pateado; la Sierra de Galín Gómez, las lagunas, el Majón Alto. La montaña que aquí se antoja tan cercana y que al pisarla parece interminable.

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Cerca de las Casas del Rey seguimos hacia el siguiente pueblo del Aravalle, Retuerta. La ruta es fácil y la señalización buena.

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Hay muchos pequeños núcleos abandonados, como el anterior de Casas del Rey o este de la Venta de las Veguillas.

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Tienen ese aspecto de lugares situados a la vera de las carreteras nacionales, cuando se viajaba sin prisas y las familias, o los coches llenos de familia, hacían parada y fonda, buscando el descanso. Las grandes vías, y los cambios de costumbres, los sumen en el olvido. Justo en este punto cruzamos la N-110 y caminamos junto a ella unos 300 metros para tomar una pequeña carretera a la derecha.

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Aquí volveremos a cruzar el río Aravalle, cerca de la presa de Retuerta.

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Y llegamos a Retuerta, una de las cinco pedanías del pueblo de Umbrías; apenas unas calles en las que parece no vivir nadie; pero sí te cruzas con algunos aldeanos que agradecen la visita.

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En su pequeña plaza, mirando a Gredos, con fuente incluida, hacemos un pequeño descanso.

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Y como hay que economizar, me llama la atención esta fachada: ¿por la mañana consultorio médico y por la tarde teleclub? Por la mañana curamos el cuerpo y por la tarde el espíritu. Digo.

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Y dejamos Retuerta. Y van tres pueblos y varias pedanías hoy abandonadas. Unos metros de esta pequeña carretera.

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Unos metros, apenas 200, en este paraje llamado los Arciprestes, tomaremos el desvío de la izquierda que está indicado. Nos llevará por un pequeño camino arbolado, rodeado de paredes de piedra.

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Y llegamos a Umbrías, pueblo algo más grande, de apenas un centenar de habitantes y que conserva, no muchos, algunos detalles de su arquitectura popular con casas circulares y dos entradas que se cerraban para protegerse de los lobos. Cuando había lobos y mucho ganado.

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Este magnífico paisaje que te rodea de continuo. Gredos, el risco de la Campana, a la derecha la cuerda de la Ceja y en el margen derecho otro de los pueblecitos de la comarca: Solana de Ávila, aunque por él no hemos pasado.

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Aquí podéis encontrar un pequeño bar para comer algo. Un pueblo que ve con alegría que un pequeño grupo de senderistas rompa la monotonía del lugar, y de paso deje algo de dinero y bullicio.

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Pero hay que seguir y volvemos al camino que ahora hacemos por la parte baja de la falda de la sierra. La actividad ganadera de Umbrías se deja ver.

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Esta parte del valle es más boscosa y la sombra de los árboles nos acompañará hasta el final, estamos pasando muy cerquita de otra pedanía: Las Casas de Maripedro.

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No andamos mucho y atravesamos la pequeña aldea de Las Hustias, dependiente también de Umbrías, con  apenas unas casas.

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En esta sucesión de pequeños núcleos rurales, es el encanto del camino además del paisaje, llegamos a Casas del Abad, también pedanía de Umbrías y con menos de 50 habitantes. Estos pequeños poblados son apenas una calle alrededor de la carretera, pero tienen un toque especial.

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Un tipismo rural que nos llama la atención; casas abandonadas junto a otras reformadas donde perduran unos pocos habitantes.

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Es la armonía del tiempo detenido, roto por nuestros pasos y la conversación de un grupo que atraviesa estas calles con sorpresa y desconocimiento. Tan cerca del bullicioso Valle del Jerte, tan diferente y tan tranquilo.

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Paisaje de Gredos, praderas verdes para el ganado que tan bucólicas nos parecen a los urbanitas

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Y entre pueblos sigue la ruta. Ahora Gilgarcía, una aldea de origen medieval, siempre formó parte de la tierra de la villa de El Barco, integrada en el señorío de Valdecorneja, que perteneció a los duques de Alba hasta el siglo XIX. Donde destaca la iglesia de San Sebastián, de pequeñas dimensiones, presenta una apariencia hermosa y sobria. La torre levantada a los pies estaba originalmente separada de la iglesia pero en la actualidad se encuentra adosada a un pequeño añadido de mampostería que ocupa el vacío que existía entre ambas construcciones.

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Y por los que llaman los Prados Chicos dejamos la estela de los pueblos del Aravalle para volver al principio

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Prados Chicos que nos enamoran en este pequeña meseta del Valle del Tormes. La práctica de la trashumancia sigue siendo habitual en esta zona de la provincia. Cuando comienzan los fríos los ganaderos de la zona bajan sus ganados hacia Extremadura a través de cañadas reales y cordeles, siguiendo un Código de Honor que se ha ido transmitiendo de generación en generación y que supone todo un rito.

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Delicioso valle que sorprende a quien no lo conoce, espectacular paisaje rodeado por las cumbres de Gredos que tenemos tan cerca los extremeños pero que no conocemos. Asoma la torre de Santiago de Aravalle que disfrutamos nada más comenzar la ruta.

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Caminos intactos que recorren sus pueblos y que ahora, señalizados y homologados, se ponen al servicio de la contemplación, al placer del paseo; protegidos por un bosque que amplifica su belleza.

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Caminos y puentes como este que salva la garganta Gardiel. Caminos hoy ya en desuso para bestias y personas que han sucumbido a las mas cómodas carreteras y que ahora mantienen los pasos de senderistas y ciclistas

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Y así volvemos al inicio. A Puerto Castilla, enamorados de este pequeño territorio olvidado por propios y extraños. La otrora imprescindible Nacional 110, que conecta Plasencia con Ávila, era la vida de este rincón. Cuando llegaron autovías, como la A-66, que lo hace todo más fácil, cayeron en olvido y su mención es sólo recuerdo.

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En Puerto Castilla reponemos fuerzas y aún tenemos algunas de sobra para celebrarlo bailando. La amistad del camino se refuerza al final de la ruta, cuando sabes que has llegado y el autobús te asegura un cómodo viaje de vuelta.

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Foto de grupo para decir hola y adiós. Y hasta la próxima.

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La Sierra de Gredos, techo de Castilla y Extremadura, corazón pétreo de España, como la definiera Unamuno, está situada entre las provincias de Cáceres y Ávila, y sus altas cumbres son el emblema natural por excelencia del Sistema Central, de comarcas cacereñas como la Vera, Jerte o el Ambroz, o esta avileña del Alto Aravalle. El macizo central de Gredos se extiende desde el Puerto del Pico hasta Tornavacas, e incluye el Circo de Gredos y muchas cumbres que son el deleite de senderistas y montañeros; un paisaje que se antoja tan lejano pero que tenemos tan cerca. Quienes disfrutamos de las cumbres de Gredos y sus alrededores, sabemos de qué hablamos. Afortunadamente.

©vicentepozas2017