En el corazón del Geoparque Mundial UNESCO Villuercas Ibores Jara. Ruta senderista de Alfonso Onceno

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El siguiente artículo forma parte del libro ‘Rutas para descubrir Extremadura” realizado en el marco del VI Encuentro de blogueros de Extremadura y editado por la Dirección General de Turismo de Extremadura bajo la dirección de La Fundación Xavier de Salas de Trujillo. Mi agradecimiento a Atanasio Fernández García y José Manuel López Caballero por el esmero en cada publicación y por juntar a gentes tan diversas en torno a un proyecto común que es Extremadura en las redes, que ha logrado que, seis años después, un grupo de blogueros se conviertan en amigos.

                                                                                                                                                           Vicente Pozas

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El Geoparque Villuercas-Ibores es un paraíso para el senderista: los caminos de peregrinos a Guadalupe, los senderos de la comarca, las rutas con historia como la Isabel la Católica o esta de Alfonso Onceno dan idea de la belleza de un entorno en el que se suceden valles y sierras tan importantes que, por su alto valor geológico, han sido reconocidos por la UNESCO como Geoparque. Esto significa, además, que Guadalupe y su entorno son hoy destino turístico emergente y sus propuestas son cada vez más variadas y sugerentes y un empuje para el turismo de Extremadura

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Esta ruta sigue el camino que separa la localidad de Navezuelas, junto al Anticlinal del Almonte, hasta la Puebla de Guadalupe, lugar de peregrinos; camino que recibe el nombre de Alfonso Onceno debido al rey Alfonso XI, que frecuentaba estos parajes para la caza del oso. Se trata de un trazado de herradura que atraviesa el valle del río Viejas con sus huertos y majadas de pintoresca arquitectura popular. 16,4 kms de dificultad media- alta por los desniveles que acumula, tanto de bajada como de subida. Pero es  muy recomendable si quieres tener una idea de por qué Villuercas-Ibores-Jara mereció el reconocimiento de Geoparque. Arranca en el valle del Almonte, pasas al del Viejas y terminar en el del Ibor, tres valles y tres ríos junto a sus elevaciones. Una delicia de paisaje que solo puedes disfrutar andando.

MAPA RUTA ALFONSO ONCENO

La ruta la organiza, una vez al año, la asociación de senderismo Maragatos de las Villuercas y está incluida en el calendario oficial de rutas senderistas de Extremadura ‘Camina Extremadura’; aunque se puede hacer cualquier día, está señalizada y además hay numerosos tracks para GPS que nos facilitarán seguirla correctamente. A mí personalmente me gusta hacerla en otoño, cuando el Geoparque adquiere cientos de tonalidades que aumentan la belleza del entorno, la oficial es en primavera, fantástica también.

Nada más dejar Navezuelas comienza el primer ascenso que nos llevará hasta el primer alto, ante nosotros se descubre el valle donde nace el río Almonte, de frente nos queda la que aquí llaman Sierra del Local, ahora en lenguaje de Geoparque, el Anticlinal del Almonte.

 

 

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Pararse un momento y echar la vista atrás nos da idea del terreno que pisamos, este es el Geoparque, un sitio singular, el valle del Almonte y la sierra de la Ortijuela. Seguimos subiendo. La ruta discurre por caminos pedregosos que te obligan a extremar las precauciones, es recomendable llevar buen calzado y bastón y agua porque no hay fuentes en el camino.

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Al llegar al Collado de la Pariera, el primer alto de la ruta, la formación geológica que tanto ha llamado la atención de la UNESCO se observa mucho mejor. Según información del geoparque, el Anticlinal del río Almonte se extiende desde la cuenca del Tajo hasta la base septentrional del Risco de La Villuerca. Por su núcleo y en parte de su largo recorrido fluye el propio río Almonte desde su nacimiento en La Villuerca hasta abandonarlo hacia el sinclinal de Santa Lucía buscando las Apreturas del Almonte.

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 A 1.212 metros de altura. Impresiona contemplar desde arriba los plegamientos de la tierra ocurridos hace 300 millones de años ¿cuántas generaciones habrán pasado por este lugar?

Desde el Collado de la Pariera ya se nos muestra el Valle del Viejas que toma nombre del río; dejando que la vista se pierda, podemos ver el Sistema Central y las sierras de Gredos nevadas buena parte del año. Descendemos por la loma de la Sierra de las Acebadillas por un paraje conocido como el Horcajo. Aquí disfrutamos de una panorámica magnífica del Valle del Viejas desde el Collado de los Ajos, la orografía de las Villuercas es un espectáculo a la vista. El valle es atravesado por el río Viejas que hace fértiles las tierras más bajas, huertos que son visibles desde la altura.

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Otra de las sorpresas del Geoparque es que existen importantes yacimientos donde se localizan los fósiles de los primeros metazoos  con esqueleto externo  del género Cloudina y cuyos registros ilustran uno de los principales eventos en la evolución de la vida: el origen y radiación de los primeros animales. Están a los lados del camino y son perfectamente visibles.

Descendiendo ya hacia el Valle del Viejas por una parte de camino que te obliga a mirar dónde pisas, son las pedreras, lo que en geología conocen como ‘derrubios de ladera’, para andar son bastante incómodos pero contemplarlos es una delicia. Bosques de robles de formas caprichosas nos acompañan, de repente sorprenden también sotos de castaños.

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La ventaja de hacer la ruta oficial, con los amigos de Maragatos Villuercas, es que vas  acompañado de guías del geoparque, esto aumenta el atractivo del camino, ellos te descubren cosas que, a simple vista, pasan desapercibidas para un lego, como  ejemplares de loro que se esconden en las laderas de las sierras.

Atraviesas el río Viejas en la parte más honda del valle en un bosque de robles y castaños, algunos centenarios y de tamaño considerable, y comienza el ascenso que nos llevará al tercero de los valles que pisaremos en la ruta, un sube y baja que templa las piernas y obliga reservar fuerzas. El camino está señalizado, transitamos por el GR 117 (un Gran Recorrido en senderismo y escalada). La antigua vía romana denominada VIA XVII, mandada construir por el emperador Augusto, que unía la ciudad portuguesa de BRAGA (Bracara Augusta) con ASTORGA (Asturica Augusta), está reconocida hoy en día como “sendero de Gran Recorrido” con el número común a los dos países (España y Portugal) de “GR 117. Vía Romana XVII”

A medida que ascendemos dejamos atrás el valle del Viejas y sin saberlo entramos en el Valle del Pozo. Coronamos el alto para situarnos en el Collado de la Arena antes de afrontar la definitiva bajada a Guadalupe. Aquí tenemos a tiro de piedra los neveros que hay en la falda del Pico Villuercas, esta elevación, conocida aquí como Risco de la Villuercas, 1.603 metros de altitud, es la mayor de los Montes de Toledo, arriba quedan los restos de una antigua base militar que se quiere recuperar para uso turístico, fantástica idea viendo el éxito que tiene la cercana Peña de Francia en la salmantina comarca de La Alberca.

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Volviendo a la ruta en sí, desde aquí disfrutamos del tercero de los valles, el del río Ibor, en lenguaje Geoparque el Anticlinal del Ibor- Guadalupe, y al fondo el Sinclinal del Guadarranque. Geología en estado puro. Desde aquí además ya no saluda la Puebla de Guadalupe. La fotografía de Villuercas es así, unas tras otra se suceden hileras de cerros y sierras en paralelo que confieren a este lugar esa belleza tan particular y la riqueza que ahora se reconoce.

Descendemos por el que conocen por el Llanillo Hueco entre otro bosque de robles, desnudo de hojas. De repente, al llegar a un paraje llamado Arcas de Noé, la vegetación cambia y nos rodea un bosque de pinos. Un tramo de la ruta, hasta la ermita del Humilladero, discurre por la carretera que lleva a la base militar, ya abandonada.

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Si haces la ruta oficial te encuentras con la sorpresa de que al llegar a la ermita, el propio rey Alfonso XI sale a recibirte. Un detalle real.

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Desde aquí por el Barranco del Barquillo acometemos la última parte de la ruta, queda poco para llegar a la Puebla, fin del camino. Guadalupe es inmensa, su Monasterio y la imagen de la patrona de la Hispanidad, también de Extremadura, hace que sea un lugar muy visitado y tremendamente bello. Su arquitectura popular es digna de disfrutar.

Así finalizamos la real ruta, extasiados ante esta maravilla arquitectónica, plagada de leyendas, y venerada por los creyentes. El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe. Monasterio fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1993. En su interior se aprecia el estilo gótico, mudéjar, renacentista, barroco y neoclásico, es decir, desde los siglos XIII al XVIII.

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No dejéis de recorrer el camino de Alfonso Onceno, este sendero de peregrinos que, desde hace años, es pisado, primero por soldados y comerciantes, luego por reyes y aldeanos y ahora por peregrinos y senderistas. La Ruta del Alfonso Onceno no decepciona, ya me habían avisado que era de las más bonitas rutas de las Villuercas, lo corroboro. El Geoparque gana mucho más cuando te decides a recorrerlo así, andando y observando.

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